Fiel a su cita anual de primavera, PL Salvador añade una nueva novela a su amplio catálogo. Esta vez rompe esquemas con una ficción de vampiros buenos que transcurre entre la Valencia del primer tercio del siglo XX y el futuro distópico de una sociedad de extraterrestres. La estructura se constituye en una pequeña biblioteca de cinco volúmenes que encajan en uno y que pueden leerse de manera independiente.
El escritor orfebre me recibe y me conduce hasta la atmósfera íntima de una trastienda intramuros. En un rincón del taller encuentro un banco centenario ocupado por instrumentos de precisión. Un pensamiento fugaz me traslada esa visión que simboliza el lugar y la actitud del trabajo, callado y tenaz, de quien se dedica a escribir historias: concebir, medir, limar y ajustar las piezas que arman un artificio de perfección literaria.
Ya he leído la obra antes de plantear cuestiones. Una novela plena de individualismo y fecunda en reflexiones —a veces gótica, otras sentimental, clásica o futurista, fantástica—; leyéndola me asalta un reflejo en claroscuro del espejo de Dorian Grey o la negra sombra del mejor Poe. De seguido clarea el texto, irrumpe en él la luz, y el hilo argumental da dos giros en el aire y se abre hacia un cielo muy azul.
La entrevista
¿De dónde surgió la idea de escribir una novela de vampiros? ¿No tenemos ya bastantes chinches y escólex en el panorama nacional?
Con esta obra he disfrutado mucho. Un amigo me lo sugirió y me gustó la idea. Tenía entonces ganas de escribir algo especial, más largo, más complejo. Hace de esto unos veinte años, 2001 o 2002. No me inspiré en los vampiros de moda, chicos atractivos que viven en palacios lujosos, o en los dráculas de Transilvania; más bien me fijé en una vampiresa benigna dotada de un poder especial. Concebí la obra en una composición de varios libros, cada uno con su personalidad: suspense, aire gótico, terror; alguno naturalista, que narrara cómo fue la Valencia de principios del siglo XX. Otro de ciencia ficción. Libros independientes, pero que en su conjunto formasen un todo que cobrara sentido al leerse. Es mi obra más trabajada, con la que más me he documentado, hasta el punto de que luego he tenido que eliminar un tercio de su extensión.
¿Cuánto cuesta meterle la cuchilla a un texto?
El exceso de documentación saca al lector de la obra y hace que esta no resulte natural. Lo que le he ido quitando durante estos más de veinte años supone la extensión de una novela corta. Aunque escueza, aunque duela, lo que sobra en un texto hay que eliminarlo. La obra tiene que avanzar, no distraerse. Hablaba mucho al respecto Luis Leante, o el propio Rafael Chirbes, que conocía el arte de superar el dolor que produce la eliminación de lo creado. Duele quitar.
Los defectos del ser humano siempre vienen dados por su debilidad. Zora no los tiene y se halla por encima de ellos.
PL Salvador sobre Zora, protagonista de El Diluvio Anónimo¿Quién es Zora, la vampiresa de tu Diluvio?
Zora es una mujer que simboliza la bondad en cuanto a la ausencia de defectos humanos. Zora no los tiene y se halla por encima de ellos. No es una persona normal. No siente envidia ni celos; si infringe un daño a alguien es de forma involuntaria. En esta idea reside la esencia de la obra. Zora pertenece a una raza que es fuerte en todos los sentidos, una raza de moral perfecta. Los defectos del ser humano siempre vienen dados por su debilidad.
¿Qué hay detrás de la historia? Cuéntanos, sin caer en el spoiler.
Desde que era adolescente rondaba en mi cabeza la cuestión de qué sucedería si llegase a la Tierra una tripulación con seres de otro mundo, seres de una moralidad superior a la nuestra. ¿Cómo nos verían? ¿Cómo nos sentirían? Esta novela nace de esa incógnita: qué pensarían estos extraterrestres de la forma en que estamos destrozando el planeta, de cómo son nuestras ciudades y de la manera en que vivimos. Por casualidad leí sobre la tribu de los tarahumaras de México y sus viviendas aisladas; estos indígenas no viven en núcleos de población, lo hacen de forma dispersa. Huyen del poblado. La ciudad enloquece y humilla al humano.
¿Qué significa, qué simboliza un diluvio anónimo?
El Diluvio Universal es el símbolo de la destrucción del ser humano por su mal comportamiento. Dios Yahvé solo salva del desastre a Noé. En este caso hablamos de un segundo diluvio del que no conocemos la autoría. Supone la nueva exterminación del ser humano porque lo ha hecho mal. Los tarahumaras mejicanos también hablan de una raza legendaria de gigantes que sufrió su exterminio por no haber sabido salvaguardar el equilibrio del país. Mi novela trata de eso, de una comunidad que se extingue por no haber sabido cuidar su tierra.
El fondo del asunto es de plena actualidad…
Cuando escribí esto, hace dos décadas, las cosas no estaban tan mal como ahora. A nivel global la Maldad sigue en una línea parecida, pero a nivel individual creo que su hegemonía ha aumentado. ¿Qué pensaría de nosotros una raza moralmente evolucionada? ¿Qué pensamos nosotros de las tribus caníbales? Nosotros no nos comemos a nuestros enemigos, pero le hacemos unas cosas…
En el Libro IV has introducido neologismos, casi has creado una neolengua.
Esto no lo he inventado yo. Ya lo introduce Anthony Burgess en La Naranja Mecánica. Los vocablos en sí no guardan sentido, es el contexto del relato lo que les confiere un significado por pura deducción. Como novedad, la obra también incluye una serie de poemas escritos dentro de un estilo clásico. Son poemas de amor la mayoría, poemas que podrían tener unos cien años.
Hoy cuesta más escribir. Siempre pierdes algo. Acaso frescura, esa frescura de cuando empiezas.
PL Salvador¿Hay lugar para una segunda entrega?
En la vida las cosas se terminan cuando toca, aunque sea de forma precipitada. Creo que hoy no podría volver a escribir una obra como esta. Hace veinte años, con toda la inocencia, echabas adelante y escribías lo que hiciese falta. Ahora miro mucho más la sintaxis, la originalidad, pero siempre pierdes algo, acaso frescura. A veces cuesta escribir… y no puedes dejar a un lado el temor de no estar a la altura por tus propias exigencias.
La obra
El Diluvio Anónimo
Editorial Última Línea · 2024Zora descubre a temprana edad una aptitud que no domina a voluntad, una necesidad orgánica sobre la que no tiene ningún control y que su propia naturaleza se encarga de satisfacer de una u otra forma, desatando poderes que un humano consideraría sobrenaturales.
Cinco libros independientes que se desplazan desde 1900 hasta 2023 y terminan formando un todo indivisible, con la ciudad de Valencia al fondo. Un libro de libros formando un círculo que la ley de probabilidades se encargará de cerrar.
La Valencia de principios del siglo XX
El tercer libro sumerge al lector en la atmósfera vibrante de la Valencia de principios del siglo XX. A través de la mirada de Emilio Nerva, un joven carnicero con alma de poeta, el lector se adentra en un mundo de contrastes donde la efervescencia cultural convive con las profundas diferencias sociales. «Solo en la noche siento a Valencia bella, entrañable, mía. Después, ¡cuánto ruido y qué poco alborozo!»
PL Salvador recrea con maestría el ambiente de la época. El lector puede casi sentir la brisa fresca en las calles estrechas del Carmen, escuchar el bullicio del Mercado Central y maravillarse con los primeros atisbos de un mundo en progreso.
La obra presenta un amor profundo entre Emilio y Celia Tumbler, una joven de clase alta. El contraste entre la sencillez de Emilio y la sofisticación de la familia burguesa se convierte en un reflejo de las diferencias sociales de la Valencia de principios de siglo: «Nunca fui apocado, pero esa tarde estuve a punto de perder mis arrestos ante tanto lujo. No veía qué podía ofrecerle a Celia un desheredado como yo».