La saga Jorro, Fendi, en la historia de Calp: genealogía, guerra y fractura familiar

La historia contemporánea de Calp no puede comprenderse sin atender a la trayectoria de la familia Jorro, apodada Fendi, una de las sagas políticas más influyentes del municipio y su entorno comarcal durante el tránsito del siglo XIX al XX. El peso institucional y simbólico de esta familia se articula en varias generaciones de distintas posiciones ideológicas. Estas trayectorias públicas reflejan tanto la continuidad de una tradición local como las fracturas que la Guerra Civil introdujo en su seno.
Felipe Jorro Nomdedeu, alcalde liberal de Calp a principios del siglo XX, natural de Altea, se había casado en Calp con María Antonia Ripoll Tomás. Este matrimonio tuvo cinco hijos, entre ellos Vicente y Cosme, quienes continuaron su carrera política en Altea y Calp respectivamente. Cosme (1879-1938), al igual que su hermano Vicente Jorro Ripoll (1870-1925), los dos nacidos en Calp, ocuparon la alcaldía de Calp y Altea entre 1914 y 1918. Vicente se había casado en Dénia con Catalina Mayáns Lull el 26 de abril de 1900. De este matrimonio hubo varios hijos e hijas. Durante su mandato como alcalde de Altea, Vicente Jorro Ripoll impulsó e inauguró el proyecto del tren de la costa.
La generación siguiente —los Jorro Mayáns— vivió ya el periodo republicano y la Guerra Civil en un contexto de radicalización ideológica y persecución política. Antonio Jorro Mayáns (1906-1984) desarrolló carrera militar en el Ejército de la República; consta su declaración de aptitud para ascenso a sargento con fecha 27 de febrero de 1936 y su situación administrativa en 1938 según documentación del Ministerio de la Guerra. Tras el conflicto fue sometido a depuración, alcanzando posteriormente el grado de capitán por resolución ministerial de 31 de marzo de 1951.
Su hermano José Jorro Mayáns (1911-2001) sirvió como cabo de Artillería de Marina en el crucero Libertad, buque insignia de la Marina republicana. Tras la guerra fue sometido a proceso por el Tribunal de Responsabilidades Políticas; el expediente correspondiente se conserva en el Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca), donde figuran asimismo informes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de 1938 relativos a distintos miembros de la familia Jorro Mayáns.
La maestra Catalina Jorro Palomar (1947-2022), hija de José Jorro Mayáns y nieta de Vicente Jorro Ripoll, pertenecía por tanto a una de las ramas principales de esta saga. Es importante subrayar que los hijos de Vicente eran primos hermanos de María Jorro Costa, lo que sitúa cualquier decisión patrimonial adoptada en el seno de esta familia en un ámbito de parentesco directo y no periférico.
En 1939 se produjo la donación de bienes realizada por María Antonia Ripoll Tomás en favor de su nieta María Jorro Costa. La escritura notarial correspondiente, facilitada por la familia, acredita la formalidad jurídica del acto. No obstante, el episodio se produjo en un momento histórico extraordinariamente convulso: varios de los primos hermanos de la beneficiaria —miembros de la rama Jorro Mayáns, además de Antonio y José: Vicente, Felipe, María, Rosa y Enrique— se encontraban perseguidos, procesados o sometidos a depuración en el marco de la Guerra Civil y la inmediata posguerra. La documentación conservada en el Centro Documental de la Memoria Histórica y en archivos militares permite reconstruir ese clima de detenciones, condenas, recursos administrativos y vigilancia.
Desde el punto de vista jurídico, la donación fue válida. Desde el punto de vista histórico, sus consecuencias alteraron el equilibrio patrimonial de una saga que había desempeñado un papel central en la vida política local. El testimonio oral recogido en 2018 a Catalina Jorro Palomar, respecto a la pérdida de bienes de su padre y tío, debe entenderse en ese marco: no como imputación ni como descalificación jurídica, sino como expresión de una memoria familiar forjada en circunstancias de guerra, persecución y fractura ideológica.
La historiografía local exige integrar fuentes documentales —notariales, judiciales, militares— con memoria oral contextualizada. En el caso de la saga Jorro, ambas dimensiones son necesarias para comprender la complejidad del proceso. La formalidad de un acto jurídico no elimina su impacto humano en un entorno familiar sometido a presión política y represión.
Reducir aquel episodio a una mera controversia patrimonial empobrecería el análisis histórico. La familia Jorro, en sus distintas ramas, representa una de las líneas vertebrales de la historia política de Calp y su entorno. Alcaldías, participación en partidos republicanos y conservadores, informes de inteligencia, procesos de depuración y adaptación a contextos cambiantes forman parte de su trayectoria colectiva. Una familia, los Jorro Fendi, que merecen un lugar destacado en la memoria de Calp.
Y que no tiene.